Cucusa Minelli: la travestí que abrió camino en Puebla antes de que fuera fácil existir
Antes de las redes sociales. Antes de las marchas multitudinarias. Antes de que muchas personas pudieran hablar de diversidad sexual con cierta libertad, hubo quienes aprendieron a existir a contracorriente.
En Puebla, una ciudad históricamente marcada por el conservadurismo y el peso de las tradiciones, una figura decidió subirse a un escenario y no volver a bajarse jamás.
Su nombre es Cucusa Minelli.
Y para muchas personas, no fue solamente una artista. Fue una puerta.
Cuando ser visible era un acto de valentía
Hoy es común encontrar expresiones artísticas LGBTQ+ en bares, eventos culturales y redes sociales. Pero hubo un tiempo donde las historias eran distintas.
Ser gay era complicado. Ser travestí era todavía más difícil. Había miedo, prejuicios, redadas, discriminación y una sociedad que muchas veces obligaba a las personas a esconderse.
En ese contexto nació Cucusa Minelli, personaje creado por Ismael Mendoza, quien encontró en el arte una forma de expresión, pero también una manera de resistir.
Porque a veces ponerse un vestido también puede ser un acto político. No siempre desde un discurso, no siempre desde una pancarta, sino desde el cuerpo que se atreve a aparecer cuando el mundo preferiría verlo oculto.
Keops: el inicio de una historia
La historia de Cucusa comenzó en un lugar que muchas personas de generaciones más jóvenes quizá nunca escucharon nombrar: Keops, considerado por muchos como el primer bar gay en Cholula.
Lejos de la estética sofisticada que hoy puede asociarse con espacios de diversidad, aquellos lugares eran refugios. Eran espacios donde quienes vivían ocultándose durante el día podían respirar unas horas por la noche.
Y fue ahí donde Cucusa comenzó a construir un personaje que poco a poco empezaría a hacerse grande.
No había grandes producciones. No existían las plataformas digitales. Solo había un escenario, maquillaje, música y ganas enormes de ser vista.
Jaleos: glamour, espectáculo y una Puebla que cambiaba lentamente
Con el tiempo, Cucusa llegó a Jaleos, un club en la ciudad de Puebla que buscaba proyectar una imagen más exclusiva y sofisticada.
Para muchos era un lugar con aspiraciones elitistas. Pero Cucusa entendió algo muy importante: el talento puede entrar a cualquier espacio. Y una vez dentro, transformarlo.
Su presencia empezó a destacar. No era únicamente maquillaje. No era únicamente un vestido. Había trabajo, presencia escénica, humor y una capacidad enorme para conectar con la gente.
Porque las grandes artistas tienen algo especial: hacen sentir que el escenario les pertenece.
Franco's Bule Bar: donde nació una leyenda poblana
Pero si existe un lugar inseparable de la historia de Cucusa Minelli, ese lugar fue Franco's Bule Bar.
Dirigido por Jorge Abel Espinoza, mejor conocido como Franco, el lugar se convirtió en uno de los espacios más importantes para la vida nocturna LGBTQ+ en Puebla.
Y ahí Cucusa dejó de ser una promesa. Se convirtió en un símbolo.
Sus presentaciones comenzaron a formar parte de la memoria colectiva de muchas generaciones: vestuarios espectaculares, horas de maquillaje, lentejuelas, pelucas, personajes, humor y una capacidad impresionante para dominar un escenario.
Se cuenta que algunos de sus vestuarios podían alcanzar costos superiores a los 20 mil pesos, una inversión enorme para una época donde el arte travestí todavía era subestimado.
Pero quienes la vieron saben algo: cuando aparecía, el lugar cambiaba.
Más allá del espectáculo
Quizá una de las cosas más importantes de Cucusa nunca ocurrió sobre el escenario, sino fuera de él.
Porque mientras muchas personas tenían que ocultarse, ella aparecía. Mientras otros tenían miedo, ella salía maquillada. Mientras muchos preferían guardar silencio, ella se convertía en una figura visible.
Y eso importa.
Porque las nuevas generaciones muchas veces heredan derechos y espacios sin conocer a quienes los abrieron primero. Las personas como Cucusa ayudaron a construir esos caminos.
No desde discursos políticos. No desde oficinas. Desde la noche. Desde el espectáculo. Desde el arte.
Una reina que sigue presente
En 2024, Cucusa Minelli fue reconocida como Reina de la Marcha LGBT+ de Puebla, un homenaje que para muchas personas representó algo más profundo que una corona.
Fue un reconocimiento a décadas de historia. A una vida entera sobre escenarios. A alguien que estuvo presente cuando todavía era difícil existir.
Y aunque hoy sus presentaciones son más selectivas y privadas, su nombre sigue teniendo un peso especial dentro de la memoria LGBTQ+ poblana.
Porque algunas personas dejan un legado. Y otras dejan una ciudad distinta a la que encontraron.
Cucusa no solo actuó: abrió la puerta
La historia LGBTQ+ no siempre aparece en libros. A veces vive en bares. En fotografías. En recuerdos. En nombres que sobreviven porque alguien decide contarlos.
Y quizá por eso importa hablar de Cucusa Minelli.
Porque antes de que muchas personas pudieran sentirse libres de ser quienes son, hubo alguien que se maquilló, subió a un escenario y dijo: “Aquí estoy.”
Y a veces eso basta para cambiarlo todo.